lunes, 4 de enero de 2010

Capítulo tres - Tercera Parte.

Cruzamos el umbral de la puerta, la entrada era enorme, se podía divisar unas escaleras al final a modo de caracol, los muebles de la casa eran de un estilo antiguo, no habían cambiado nada después del accidente de sus padres, un rayito de sol entraba por las ventanas de la entrada.

- Ven, pasa al salón mientras baja mi hermano.

No se parecía nada al salón de Sihne, los sofás se situaban junto a la chimenea, las cortinas estaban recogidas, por lo que la luz del sol iluminaba la habitación. Megan subió a su habitación a dejar los libros, mientras yo me quedé en el salón sentada mirando el televisor.

- ¿Megan que haces aquí tan temprano?- La voz de un chico interrumpió el silencio de aquella habitación en la que me encontraba, miré hacia atrás y pude poner rostro a la voz que cortó mis pensamientos-. Tú no eres Megan, ¿Donde está mi hermana?-. El tono de su voz cambió, se volvió rígido de repente.

No sabía que contestar, su cara me era conocida, yo lo había visto antes en alguna parte.

- Ella es la chica de la que tanto te he hablado, Laia. Laia este es mi hermano Kyle- Megan se acercó a nosotros con una sonrisa, rompiendo la tensión que había creado Kyle-. Bueno ya que os habéis quedado mudos los dos... Quería pedirte algo Kyle.
- ¿Cuanto quieres?-Dijo buscando algo en sus bolsillos.
- No seas tonto Kyle no quiero dinero, te quería pedir permiso para ir después a la plaza... sé que no te gusta, pero soy responsable y lo sabes, por favor.

Kyle la miró con el ceño fruncido, tenía un aspecto duro. Iba vestido diferente a todos los chicos de mi clase, su melena revuelta y esos ojos de un verde intenso, hacían que no fuera un chico corriente, destacaba entre la multitud.

- No- Dijo secamente.
- Laia va conmigo, si yo no voy ella no podrá ir- Me pellizcó fuertemente el brazo, me quejé.
- Deja que valla, es lo suficiente madura para hacer lo que ella quiera.- No me gustaba que nadie prohibiera a los demás de hacer algo que ellos querían, Megan no tenia doce años.
- Tu callate- Me miró directamente a los ojos, no era una petición, sino una orden.
-No le hables así Kyle, ni si quiera la conoces.
- Si que lo conozco, él estuvo a punto de atropellarme ayer. Pero se fue sin más, dejándome tirada en mitad de la carretera, muy maduro por su parte.- Intentaba que aquellas palabra salieran de mí con rabia, pero no podía, mi voz sonaba igual que siempre, serena.
- Ajá, tu no me dejas salir con mis amigos porque es peligroso y eres tú el primero que cometes errores...
- ¡ YA ESTÁ BIEN! He dicho que no vas ¡ Y es que no!- Se fue de la habitación después de darle un golpe a la puerta del salón.

Megan me cogió del brazo y subimos corriendo las escaleras en dirección a su habitación, empezó a quitarse la chaqueta que llevaba.

- Toma- Me pasó algo de ropa.
-¿ Para que es esto?- La miré extrañada.
- Vamos a ir, es hora de que empiece a vivir mi propia vida.
- Megan pero tu hermano...
- No me importa, no me va a pasar nada, tiene que darse cuenta que crecí, estoy harta de que se comporte como un guardián conmigo.

Me quedé en silencio, de nuevo. Todo era nuevo para mí, una pelea de hermanos, y todo por una tontería. Kyle era demasiado duro con Megan, supongo que actuaba así porque se sentía en deuda con sus padres, jamás se perdonaría que le sucediese algo a ella, ese chico era tan extraño... Megan tenía razón, parece que no disfrutaba de su vida.

- ¿Como me veo?- Megan salió del baño, llevaba una minifalda negra con una camiseta pegada de media manga.
- ¿No crees que pasarás un poco de frío?- Pregunté, viendo que estaba decidida a salir así.
- Que anticuada eres Laia- Comenzó a reír- Toma, aquí tienes lo tuyo.

Un vestido morado sin mangas muy corto, ¿Pero se había vuelto loca?, ahora comienzo a entender porque Kyle no la dejaba salir. Se puso unos zapatos que llevaban en un extremo como una aguja enorme, eran raros, pero le hacia más alta.

- Alá ya estas lista.- Después de echarme en la cara veinte millones de polvos y de ponerme en los labios algo pringoso, me levanté y me miré al espejo.- Estás guapísima.

Aquella no parecía yo, era como esas que salían en la televisión junto con famosos agarrados de la mano, pero en el fondo de aquel reflejo que se encontraba delante mía pude ver a la verdadera Laia.

- Seguro que cuando lleguemos todos van a flipar- Dijo muy convencida.
- Tu hermano está abajo, ¿Como vamos a salir?
- Por aquí.

Abrió la venta de su habitación, estaba completamente loca. Tenía que saltar hacia el jardín, y todo porque su hermano no la dejaba salir. Nos íbamos a saltar las reglas, de nuevo. Mis pecados se iban acumulando cada segundo que pasaba en aquel mundo y lo peor era que me gustaba. Cuando volviera el hermano de Megan no la dejaría salir más, así que ella estaba a decidida a pasárselo lo mejor posible. Salté, no me pasó nada, de momento.

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