- No llores más, Megan, con la sonrisa más bonita que tienes... - Intenté animarla, se me daba fatal.
- Gracias.
- No me des las gracias, es la verdad...
- No, no te lo decía por eso. Te doy las gracias por estar aquí conmigo, todas las amigas que tengo desde que era una niña y no se han dignado a salir de la clase para ver como estaba, y tú estás aquí, conmigo, y a penas te acabo de conocer.
No sabía qué decir. Maldigo mi incapacidad para poder sentir, quisiera sentirme mal por ella, ponerme en su lugar, pero no puedo.
- ¿Sabes qué? Basta de hablar de mí, basta de llorar-. De repente, se secó las lágrimas y se puso de pie-. Vayamos al comedor, no creo que al profesor le moleste que nos ausentemos de clases.
- Siempre podremos poner alguna excusa- Sonreí.
El comedor era enorme, solo se encontraban algunas personas sentadas en varias mesas del fondo. Nos sentamos al lado de un gran ventanal por el cual se podía ver el gran patio de recreo.
- No te lo había preguntado antes, ¿de dónde eres?- Dijo mientras sacaba algo de comer de su maleta- Porque no eres de aquí, ¿no?
- No... yo... - Mierda, ¿ahora qué le iba a decir?- Malta, soy de Malta- Menos mal que el día anterior dimos Geografía.
- Me encanta Europa, sabía que vendrías de lejos. ¿Y por qué aquí?- Su tono de voz transmitía cierto interés, se mostraba emocionada por aquella conversación, lástima que para mí era todo lo contrario.
- ¿Por qué aquí? - Esa pregunta me la hacía todos los días- Vive mi tía, mis padres querían que estudiara aquí, tradición.
- Eres simpática- Dio un bocado a su desayuno- Yo creo que te tienen envidia- Dijo concentrada-Eres perfecta, tienes lo que todas desean.
- ¿Estás segura?- Estaba totalmente equivocada.
- Claro, eres guapa, tienes un cuerpo perfecto, eres inteligente y todos los chicos están interesados en ti.
A mi eso no me interesaba, ¿para que quería gustarle a los chicos? Si yo no les podría entregar nada.
- Pienso que las chicas de nuestra edad se interesan por cosas innecesarias.
- Eres rara, me recuerdas a mi hermano- Se terminó su desayuno- Oye y tú ¿no comes?
- Vengo desayunada de casa, ¿tienes un hermano?- Creía que era hija única.
- Sí, es mayor que nosotras, tiene veinte años y la verdad es que él me ha cuidado desde la muerte de mis padres, a veces me siento culpable de que haya perdido su juventud por mí.
- Eres su hermana, lo hizo porque te quiere, porque lo eres todo para él, ¿no?
- Sí y eso es lo que me preocupa, porque él no ha salido con nadie y prácticamente no tiene amigos, se pasa el día en casa o pendiente de mí. ¿Ves? Otra vez hablando de mí, ¿tú tienes hermanos?
- No, soy hija única.
- Yo no sé qué haria sin mi hermano... - Pude ver tristeza en sus ojos.
- Te acabas acostumbrando.
Una chica se acercó a la mesa en la que nos encontrábamos Megan y yo, con ella se hallaban dos chicos un poco mas grande que nosotras.
- Megan, ¿vienes a la plaza después del instituto? Todos van a estar allí.
Aquella chica hablaba con aires de superioridad, los chicos la miraban de reojo con una sonrisa torcida.
- No lo sé, tengo que avisar a Kyle, ya sabes que no le gusta que vaya a ese lugar.
- Qué pesado que es tu hermano, ya eres mayorcita, Megan- Se dio media vuelta, su pelo bailó en el aire-.Ya sabes donde encontrarnos, yo te he avisado.
Megan recogió las cosas que había sacado de su maleta y se levantó de su asiento.
- ¿Te vas?- Pregunté intrigada.
- Tú vienes conmigo, vamos a mi casa, tengo que pedirle a mi hermano permiso, ¿vienes con nosotros? Venga va, te vendrá bien conocer a gente nueva. Te gustará.
No estaba segura de aquello, mi padre me había avisado de lo peligroso que eran los humanos, pero Megan no podía ser mala, si ir a aquel lugar conllevaba algún peligro, ella no me invitaría.
- Está bien ¿Por qué no?-. Sonreí
Ambas salimos del instituto antes de que acabaran las clases, hicimos “pellas”, o eso dijo Megan, ya que no había oído esa palabra antes. Me llevó a su casa, desde fuera se veía enorme, me recordaba a los palacios que había donde yo había vivido desde niña. Solo que en ella no vivían seres fantásticos, y uno de ellos se encontraba en su interior, el hermano de Megan, un tal Kyle.
