miércoles, 23 de diciembre de 2009

Capítulo Dos - Tercera Parte.

Bebí de un trago lo que quedaba en la copa, me levanté preparado para salir de aquel local, el humo me impedía ver donde se encontraban los demás.
- Hey Kyle ¿Ya te vas? .- Jack se acercó a mí, sus ojos estaban rojos, había bebido demasiado.
- Sí, ya estoy cansado, para mí este ambiente... ya no es lo que era antes.
- De pronto te has convertido en un tío de treinta años, disfruta lo que te queda antes de ser un viejo con hijos y una mujer pesada que controle todo lo que haces.
- Claro, lo que digas Jack. Hasta la próxima.-No habría próxima, él lo sabía.
- Adiós Kyle, que te vaya bien... recuerda que tienes amigos.
Me despedí de los demás a lo lejos, mientras salía por la puerta. Entré en el coche y encendí el calefactor , estábamos a cuatro grados bajo cero. Mis manos estaban casi congeladas. ¿Cuánto tiempo hace que no salía? Jack tiene razón, me he vuelto un viejo aburrido, y tan solo tengo veinte años. La gente con esta edad está disfrutando de sus últimos años de libertad, desde hace tiempo me comporto como mi padre lo hacía: estudio, a diferencia de él que iba al trabajo, llego a casa, preparo algo de comer, me siento a ver el televisor hasta que el sol se oculta, me baño, preparo la cena y me acuesto, esa es mi vida.
- Vaya, qué temprano has llegado .- Megan se encontraba acostada en el sofá del salón cuando llegué.
- Todos se han ido, no me iba a quedar solo ¿No?.- Mentí, de nuevo, no era tiempo para preocuparle.
- Claro... -Dijo no muy convencida.- ¿Vienes? Estoy viendo una película.
Entré a mi habitación, me puse el pijama y me senté junto a ella en el sofá. Fuera estaba nevando, me encantaban aquellas noches.
- ¿Sabes? Erika me ha contado que ha entrado una chica nueva en clase, como hoy he faltado no la he podido conocer, pero dice que es medio rara...
- Seguro que exagera.- Comenté, poco interesado.
- Que no Kyle, que conozco a Erika, además, no es la única que lo piensa. Todos han dicho que no habla con nadie y que se sienta al final de la clase, y mira extrañada todo lo que hacen.
- Me estas poniendo a la chica como si fuera un extraterrestre, Megan, no será de aquí.
- Pues no, no lo es. Aunque todos los chicos dicen que es guapísima, tan solo lleva un día y media clase quiere invitarla a salir.
- Están desesperados, son críos.
Desde mi última relación no había vuelto a pensar en chicas, tuvo un final trágico para mi. Ella me engañó, yo la quería, le daba lo mejor de mi día a día. Le cuidaba, le demostraba mi amor de todas las maneras posibles. Pero parece que para ella no era suficiente. Después de eso llegué a pensar que las chicas no quieren a su lado una persona buena, que lo den todo por ellas, sino prefieren a un chico que les haga sufrir, que no les presten atención y que ni si quiera les ame. En resumen, son un poco masoquistas.
- ¿Kyle?.-Megan me pasaba la mano por delante de mis ojos, me había vuelto a sumergir en mi propio mundo.
- Perdón, estaba pensando.
- ¿En esa chica? .- Dijo celosa.
- Megan, es una cría de diecisiete años, además, sabes que no me interesa iniciar ningún tipo de relación ahora, los estudios son suficientes para mi.
- Hay vida más allá de tu carrera de Medicina, Kyle. Pero no me voy a comportar más como una madre, tendrías que ser tu el que lo hicieses.- Me quedé en silencio, no quería seguir aquella conversación.- No tienes vida social ni con tu propia hermana, me voy a acostar, ya te contaré mañana sobre esa chica tan extraña, seguro que no es tan guapa como dicen.
- Celosa .- Me reí.
- Para nada.- Contestó secamente, me dio un beso en la mejilla y salió del salón, hacia su habitación.
- Quien tuviera su edad... Dios, ya hablo como los viejos. Mejor será que me acueste.
Apagué el televisor y me dirigí hacia mi habitación, me acosté. Había sido un día duro, recordé demasiadas cosas que me hacían sufrir, mejor será descansar y soñar un poco.

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