sábado, 19 de diciembre de 2009

Capítulo uno - Quinta parte.

- ¿Dónde vamos? - dije empezando a caminar, me escocían las rodillas a causa de los rasguños.
- A mi casa. - dijo la anciana. - Espera y verás, todo se solucionará.
- Pero...
- Laia, confía en tus padres. Sé que es difícil dejarlos allí, pero aquí tienes una misión.
- ¿Misión? - dije aturdida.
- Tienes que estar aquí para que no te encuentren. Van a por ti.
- ¿A por mí? - comencé a asustarme.
- Eres especial, cielo. Dentro de ti hay una fuerza, extraña pero fuerte.
- ¿Qué clase de fuerza? ¿Como un poder? - dije.
- Como la magia. - me sonrió. - Llegamos.

Enfrente de nosotras se encontraba una pequeña casa de madera. No era muy grande y tenía un patio detrás. Antes del umbral de la puerta, se expandía un inmenso jardín, lleno de flores de todos los colores.

- Tu jardín es hermoso. - dije acercándome a oler.
- Gracias, las flores son unas de las alegrías de mi vida, en cierto modo, me mantienen viva.
- ¿Cómo es eso? - Pregunté intrigada
- Verás, mi marido murió hace tiempo. - se entristeció. - Le encantaba verme cuidar flores, es algo mágico plantarlas y ver cómo crecen, como les das vida.
- Lo siento. - le dije. Aunque no podía sentir absolutamente nada.
- Oh, no te preocupes. En el ciclo de los humanos la muerte es normal. Aunque en tu caso no. - sonrió. Cambiando de tema, ¿tendrás que ser normal aquí no? - se rió.
- ¿Normal? ¿te refieres a ir al instituto?
- Exacto, la verdad ya te matriculé.
- ¿Ya? - dije sorprendida.
- Perdona si lo hice muy rápido. Pero es lo mejor. Te inscribí en la universidad de West Chester.
- ¡Pero no sé nada de los humanos! - dije escandalizada. - Me descubrirán.
- Tranquila, se dan las mismas materias, cielo.
- ¿Pero algo habrá complicado no?
- Lo peor que puedes llevar es Historia.
- ¿Historia? ¿De los humanos?
- Así es, no te preocupes.
- ¿Cuándo empiezo? - dije esperanzada.
- Mañana.

Mañana, acababa de dejar mi mundo, a mi familia, todo con lo que llevaba viviendo desde que nací. Y llegar al mundo de los humanos, huyendo de aquellos seres que me querían por algún extraño poder y ya iba a empezar a estudiar. ¿Se podía dar un giro de 360 grados en tan poco tiempo? Claro que sí, jamás hubiera imaginado todo lo que me esperaba en este mundo...

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