viernes, 25 de diciembre de 2009

Capítulo dos - Sexta parte.

Llegué a casa algo cansado. A pesar de que la ducha me había hecho bien todavía quedaba algún hueso agarrotado. Me puse mi mejor ropa y para suerte mía, Megan había comprando un nuevo producto para el pelo, era para chicas pero ¿por probar? Me gustaba ver el pelo reluciendo un poco más de lo normal y también más suave.

- ¿Estás tú muy arreglado hoy, no? - Megan había entrado al cuarto de baño. - ¿A dónde vamos? - dijo impaciente.
- Verás... he invitado a una chica a cenar a casa, hoy. - me avergoncé un poco, esto se lo contaría a mis padres y no a mi hermana pequeña.
- ¿Nuevo ligue? - dijo sorprendida.
- No es un ligue Megan, es una compañera de trabajo...
- Que has invitado a cenar... - dijo un poco molesta.
- ¿Te molesta o qué? - dije sorprendido.
- ¿A mí? ¡Qué va! - Salió del cuarto sin mirarme. Será mentirosa...

Dos horas más tarde ya tenía el jardín de la casa casi preparado. Había llevado la mesa fuera con dos sillas. Arreglé la mesa lo mejor que pude y en medio una vela, seguro que sobraba, a lo mejor era verdad que me estaba volviendo un viejo... El timbre sonó y me di un último repaso enfrente del espejo del salón. Perfecto o al menos razonable.

Abrí la puerta y me encontré a una Lauren sonriente. Llevaba el pelo liso por los hombros, una camiseta demasiado escotada y unos pitillos a juego con unas botas.

- Buenas noches, Kyle. - se lanzó a darme dos besos.
- Esto... buenas noches. - le sonreí lo mejor que pude, su forma de saludar me había sorprendido.
- Buenas noches. - dijo Megan detrás mía. Esto no olía nada bien...
- ¿Quién eres tú? - dijo Lauren. La miré sin comprender. - Esto, soy Lauren.
- Soy Megan, la hermana de Kyle. - dijo Megan, haciendo énfasis en mi hermana.
- Lo tengo todo listo en el jardín. - dije empujando a Lauren hacia el jardín, le eché a Megan una mirada asesina. Ella me respondió con una dulce sonrisa, esta niña era un peligro.
- ¡Vaya! organizas todo muy bien. - Lauren tomó asiento.
- Gracias. Ahora traigo la cena. - me dirigí hacia la encimera donde había hecho mi especialidad, pasta a la carbonara.
Al volver al jardín vi a Megan sentada en mi sitio hablando con Lauren.
- ¿Tu hermana nos acompaña? - dijo Lauren con un tono de enfado.
- Esto no estaba en los planes. - admití. - Megan sube arriba.
- Quiero cenar. - dijo tajante.
- Pues cena dentro.
- ¿Para qué? - se puso en pie. - ¡Eres un ciego! ¿No ves qué solo te quiere para...? - se enrojeció de pronto. - Haz lo que quieras, Kyle. - Se había ido enfadada.

Me senté un poco incómodo y no hablé.

- No le des importancia. - dijo Lauren después de llevarse a la boca un trozo de pasta. - Es una cría todavía... - se rió.
- ¿Cómo dices?
- Ya sabes... no saben lo que dicen... ya verás cuando crezca. - me envió un guiño. Paré de comer.
- No sé a lo que te refieres. - dije sinceramente.
- ¡Oh vamos! - dijo un poco harta. - No es tonta, sabe que tu y yo después... - eso colmó el vaso.
- Te equivocas. - me puse en pie.
- ¿Perdona? - Pregunttó sin entender.
- Ahora veo que la cría eres tú. ¿Crees que me quiero acostar contigo? ¡Oh, venga, Lauren! ¿Cómo puedes ser tan...? - me callé.
- ¿No me digas que vas a la antigua? - se rió. - Vaya así que no es la hermana, eres tú. Eres un amargado.
- Lo seré, pero no me acuesto con tías como tú. Ahora si me disculpas...
- No te preocupes, me voy yo sola, a mí nadie me hecha.

Se puso de pie y se fue de mi casa dando un portazo. A lo mejor el tonto era yo y no Megan.

- ¿Te estropeé la cita? - dijo Megan bajando los escalones despacio.
- Claro que no, enana. Me has servido de mucho. Ven aquí. ¡Vamos a hincharnos de comer!

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