Capítulo dos.
Habían pasado tres años desde que mis padres murieron, aquel día jamás se me olvidará. Desde ese momento empecé a cambiar, poco a poco me volví un chico frío, duro. Me alejé de mis amigos, hasta de mi propia familia, odiaba a todo ser que estuviera a mi alrededor. Me sentía vacío, sin ningún motivo por el que seguir hacia adelante. Si la muerte de un ser al que amas, que te dio la vida, y que gracias a él llegaste a ser lo que eres es duro , nadie se puede imaginar lo que es perder a dos, al mismo tiempo. Es como si me hubieran arrancado el pecho, una parte de mí. Nunca me perdonaré a mi mismo, el único causante de sus muertes. Aquel día me vino a la cabeza como si estuviera pasando en este mismo momento.
-Te he dicho, Kyle, que no quiero volverte a ver con ellos.
Mis padres, día a día, me echaban en cara en lo que me había convertido, yo lo veía normal, era joven, tenía que disfrutar del tiempo, claro que para mí disfrutar era beber, fumar y estar con chicas las veinticuatro horas del día. Tenía diecisiete años cuando todo aquello pasó. Era un chico rebelde,con sus propias reglas al que le importaba poco lo que pensaran los demás.
-Olvídame.-Dije fríamente, mirando a través del cristal de la ventana del coche, a mi lado se encontraba Megan, mi hermana.
- ¿¡Pero cómo hemos educado a este niño!?-Mi madre gritaba cada vez más, mi padre a su lado conducía, muy deprisa.
- ¿Cómo lo hemos educado? Tú siempre le has permitido que te hable así.
- ¿Ahora es mi culpa? Tú nunca estabas en casa cuando te necesitábamos. Él prácticamente no ha tenido un padre a su lado, NUNCA. - Ambos peleaban, Megan empezó a sollozar.
- ¡PODÉIS PARAR YA! .- No aguantaba más y grité, fuerte, muy fuerte.
Y entonces es cuando todo ocurrió, mi padre giró el volante 360 grados. Mi madre empezó a gritar desesperadamente, todo empezó a dar vueltas. Veía todo negro, oscuro, como si te hubieran metido en un pozo del que no puedes salir. No podría calcular todas las vueltas que dio el coche, me sentía inútil, impotente al no poder hacer nada, la ansiedad se apoderó de mi cuerpo. No sabía como hacer para que los gritos pararan. De repente el coche tropezó con un gran árbol, pude sentir como mi cabeza se golpeaba varias veces con el asiento de mi padre. La sangre corría por mi cara como una gota de lluvia en otoño. Los gritos pararon, no veía ni escuchaba nada. A duras penas pude salir del coche, con grandes esfuerzos.¿Pero de qué servía? Mi familia seguía dentro, y lo peor era no saber como estaban. Escuche a Megan llorar como jamás lo había hecho, " Mi hermana", su cara angelical y su corta edad me vinieron a la cabeza de pronto. Ella no podía irse, no, no podía , no debía. Me introduje de nuevo en el Jeep arrastrándome por debajo de él y saqué a Megan de ese trasto hecho pedazos.
- ¡Kyle! .- Me abrazó llorando, con el corazón cogido.
- ¿Estás bien?.-De repente me dí cuenta.- ¡NO!.- Mis padres estaban aún dentro, no se movían, mi padre no había hecho ningún esfuerzo por salir, mi madre no lloraba ni gritaba, su voz chillona se había quedado en silencio, en silencio para siempre.
Todos me habían dicho que yo no era el culpable de su muerte, "El destino está escrito para cada uno de nosotros" Me decían mis tíos, pero yo no lo creía así. Si ese día no hubiera gritado, si no hubiera sido un mal hijo, mis padres ahora estarían aquí. Cuando los perdí, empecé a valorar más lo que tenía, me arrepentí de no decirles nunca "Te quiero", de siempre reprochar lo que no me daban, y en realidad me lo dieron todo. Ellos me entregaron su amor cada día desde que mi madre me tuvo en sus brazos. Los padres son algo que nunca apreciamos, siempre nos estamos quejando de ellos, diciendo lo malos que son, sin ver todo lo que hacen por nosotros. Ellos se esfuerzan por educarnos, por intentar que seamos grandes personas el día de mañana ¿Y nosotros se lo agradecemos? No. Noté que varias lágrimas corrían por mi rostro, aquellos recuerdos me quemaban el pecho cada vez más.
- Kyle.- La dulce voz de mi hermana inundó la habitación. Ella era la única razón por la que seguía viviendo, mis padres así lo hubieran querido.- ¿Otra vez estás llorando?.- Se acercó al pollete de la ventana en el que estaba sentado, mirando el exterior, perdiendo mi mirada hacia el infinito. Ella solo tenia diecisiete años, aquella maldita edad en la que todo ocurrió. Era una niña, y tomó todo con más madurez que yo.
- Lloraba pero de alegría Megan.-Mentí.- te has convertido en toda una mujer y estoy muy orgulloso de ti.- Sonreí intentando expresar algo de felicidad.
- No me gusta verte así Kyle ¿Por qué no sales? Te vendrá bien tomar un poco de aire, te pasas el día metido en tu habitación, tus amigos ya ni te reconocen. Cambiaste mucho desde...
- Shh .- Posé mi dedo en sus labios, no quería que ella recordara aquel día.- Está bien saldré, pero prométeme que te quedarás en casa y tendrás cuidado.
-Acabas de decir hace un momento que soy toda una mujer ¿No? ya soy lo bastante responsable para quedarme sola y que no me pase nada, se vendrán algunas amigas tranquilo.- Las comisuras de sus labios se alargaron, me encantaba verla sonreír.
- Eso espero.-Le besé en la frente y salió de la habitación.
Llamé a Jack, hacia mucho que no quedaba con ellos por lo que no me extrañaría que pensaran que algo habría pasado.
- ¿Si?.- Preguntó Jack al otro lado del teléfono.
- Soy Kyle, ¿puedo ir al local con vosotros hoy? Porque seguís yendo allí ¿No?.- El se quedó
un momento en silencio, no me equivocaba.-¿Jack?
- Si, allí estamos, bienvenido de nuevo Kyle.
Cerré el móvil y cogí la chaqueta de cuero. Cuanto tiempo.

Me encantó este capítulo, pobret Kyle *_* muajaja ya me extrañaba que hoy no subierais capítulo! x) Un besito enorme.
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